LA ESPADA DE SIMON JOSE
ANTONIO DE LA SANTICIMA TRINIDAD.
En una tertulia con un amigo
me pregunto algo de la historia de Bolívar, yo simplemente respondí lo que creí
conocer de ella o lo que en nuestra historia de estudiantes se decía y como
loros repetimos incansablemente, pero esa conversación con ese amigo me dejo
pensativa y me dedique a investigar al respecto y me formule varias preguntas
que empezaron a rondarme.
La Espada de Bolívar ¿Es un
Mito o una Leyenda?, ¿Qué representa realmente esa espada y porque tanto
alboroto en su entorno?, ¿Cuál realmente es el interés de los pueblos de
América por esa espada?
Pero durante la investigación
encontré que fue robada, que son varias y cada una con un significado
diferente.
EL ROBO DE LA ESPADA DE
BOLÍVAR
fue una acción de la guerrilla
colombiana Movimiento 19 de abril (M-19), el 17 de
enero de 1974, en la que lograron robar una de las espadas del
Libertador Simón Bolívar de la casa-museo Quinta de Bolívar en la ciudad de Bogotá.[
Este
robo fue propuesto por Jaime Bateman Cayón y Luis Otero Cifuentes a las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),
durante su militancia en esa guerrilla. Su propuesta fue desestimada.[3][4] “Nosotros
presentaremos la Consulta Popular el primero de mayo, ese día sale la Espada de
Bolívar a la Plaza de Bolívar, y la quiero colocar como la guía del pueblo
colombiano, dijo Gustavo
Petro en su más reciente consejo de ministros televisado. Lo ha repetido varias
veces desde entonces: la espada saldrá no solo a caminar la calle sino a
liderarla.
¿Qué quiso decir el presidente
Colombiano con esto,?
La espada de Bolívar tiene una
larga historia y ha sido utilizada políticamente múltiples veces en
Latinoamérica.
“Mañana durante las marchas se
verá cuál es el verdadero valor simbólico que Petro quiere darle y lo que eso
implica para la democracia.” Esto decía un periódico Colombiano antes de la
juramentación de Petro como Presidente de Colombia.
El sable que usó Simón Bolívar
ha tenido varios significados:
Como instrumento de
libertad
Así la usó Bolívar como
símbolo de su lucha contra el imperio español. Prometió no “envainarla” hasta
liberar completamente a los pueblos de América.
Como símbolo de un poder
transitorio
Al jurar como presidente de
Colombia en 1821, Bolívar declaró que aquella espada, que para él representaba
el poder militar, “no puede servir de nada el día de paz”, prometiendo devolver
la autoridad al pueblo una vez alcanzada la victoria.
Como símbolo de reconciliación
nacional
En 1827, Bolívar regaló una de
sus espadas al general José Antonio Páez como un gesto para calmar las
tensiones que amenazaban con fragmentar la Gran Colombia. Unas décadas más
tarde, cuando murió Bolívar, Páez devolvió la espada para que reposara sobre su
tumba.
Como ícono revolucionario y
anti élite
Durante la segunda mitad del
siglo XX, los grupos guerrilleros latinoamericanos vieron en Bolívar un
precursor de la revolución, y a su espada como símbolo de la insurgencia, de la
lucha popular y de la continuación de la gesta bolivariana inconclusa
El M-19, grupo al que
perteneció Gustavo Petro y que durante su mandato ha evocado de manera
nostálgica decenas de veces, se robó la espada de Bolívar el 17 de enero de
1974 de la Quinta de Bolívar de Bogotá donde estaba expuesta. En la
vitrina vacía, dejaron el mensaje: “Bolívar, tu espada vuelve a la lucha”.
“Desenvainar la espada de
Bolívar es volver a uno de los símbolos fundacionales del M19, quizás al más
potente. Desde el comienzo, el Emerge hábilmente identificó en el bolivarianismo
una ideología nacional y nacionalista distinta al marxismo importado de la
izquierda ortodoxa, que le podía servir de punto de encuentro con otros
sectores, algo similar a lo que haría Chávez en Venezuela años después”, dice
el historiador Alejandro Lloreda, coautor del podcast sobre historia DejaVu,
que tiene un episodio
sobre uso y abuso del libertador.
“La gran paradoja es que, en
Colombia, Bolívar había sido hasta ese entonces el gran referente de los
conservadores frente al santanderismo de los liberales. La apropiación de
Bolívar por la izquierda, que comenzó con algunos historiadores revisionistas
en los años setenta, requirió de una reinvención del libertador como símbolo de
la lucha anticolonial”, agrega. Alejandro Lloreda en su libro
A partir de ese momento, el
M-19 presentó la espada como “patrimonio del pueblo”. Y cómo símbolo de la
revolución y justicia social ahora dirigida contra los “explotadores del
pueblo”.
Existen versiones de que el
narco Pablo Escobar tuvo la espada en los años 80, comprada o entregada por el
M-19. Según una versión atribuida al hijo de Escobar, su papá se la mostró orgulloso
y le dijo que era la de Bolívar. Y que años más tarde, se la devolvió a los
emisarios del M-19 para que fuera entregada como gesto de buena fe en el
proceso de paz con el gobierno.
“Eso es una mentira mil veces
repetida como parte de la destrucción del Eme”, dice Álvaro Jiménez,
exmilitante del M-19 y ahora negociador de paz con el Clan del Golfo. “La
espada estuvo en casa primero de personas en Bogotá incluido Luis Vidales y
luego salió hasta cuando se pudo traer”.
Como símbolo de paz y el
cierre de un ciclo de violencia
En 1990, cuando el M-19 se
desmovilizó, la guerrilla decidió devolver la espada al Estado como signo de
reconciliación. “Lo hicimos para simbolizar que nuestro alzamiento en
armas había terminado con la firma de la paz”, explicó a La Silla Antonio Navarro
Wolff, el entonces líder del M-19 que se encargó de la entrega. En ese
momento, el copresidente de la Asamblea Constituyente dijo que “era natural y
necesario regresar la espada como un símbolo de reconciliación”. Era el
cierre de un ciclo de violencia y el comienzo de uno institucional bajo la ley
del Estado. Eso publicaron los grandes diarios Colombianos.
Como símbolo de la revolución
chavista
Hugo Chávez convirtió a la
espada de bolívar en su principal objeto simbólico de la dignidad
latinoamericana y su lucha frente a Estados Unidos y el “imperialismo”. Chávez
la exhibía en actos protocolarios y regalaba réplicas como reconocimiento a los
que consideraba que continuaban la lucha del Libertador: se la dio a
Lula, a Evo, a Raúl Castro, a Muamar Gadafi y al palestino Mahmoud Abbas entre
otros.
En la conmemoración de sus 10
años en el poder, Chávez desenvainó la
espada de Bolívar, como lo hizo también el Petro en su toma de poder y diciendo
las palabras que ahora evoca el presidente colombiano proclamó ante la multitud
que lo seguía: ““¡Alerta, alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por
América Latina!”
Como símbolo de polarización
En agosto de 2022,
durante su posesión como presidente de la República, Petro ordenó a los
militares traer la espada de Bolívar al acto oficial de investidura, desafiando
la negativa inicial del presidente Iván Duque a prestarla para la ceremonia.
En su discurso, Petro explicó:
“Llegar aquí junto a esta espada, para mí, es toda una vida, una existencia
–dijo y prometió- “que nunca más esté enterrada, nunca más esté retenida; que
solo se envaine, como dijo su propietario, el Libertador, cuando haya justicia
en este país”.
Ese acto se robó el show y dio
para múltiples interpretaciones: algunos lo vieron como una señal de la
obediencia institucional del Ejército al nuevo presidente a pesar de la carga
simbólica de humillación que el robo de la espada por parte del M-19 había
tenido para los militares; otros lo vieron como una provocación innecesaria que
revolvía los temores de que Petro siguiera el camino antiliberal de Chávez; la
escritora Carolina Sanín escribió que “hacer de una espada el centro de una ceremonia
pacifista… es como firmar la paz con una bala”.
Así, la reliquia resucitó como
un objeto polémico y mañana será un ejemplo de ellos.
Expreso en su oportunidad Juanita León
En
1973, Jaime Bateman, Luis Otero, entre otros, crean un grupo guerrillero
llamado Comuneros (núcleo inicial del M-19), realizan labores de
inteligencia con el fin de hurtar la espada de Bolívar de la casa-museo Quinta de Bolívar en Bogotá, sin embargo el
grupo guerrillero se disuelve en octubre de 1973, dando paso al Movimiento 19 de abril (M-19). Cuando tuvieron conocimientos
mediante un libro de una acción guerrillera realizada por el Movimiento
de Liberación Nacional-Tupamaros de Uruguay, quienes robaron la
bandera de los 33 Orientales, protagonistas de la declaración de independencia
uruguaya, liderados por Juan Antonio Lavalleja, segundo héroe nacional uruguayo después de José Gervasio Artigas.[cita requerida]
Las
labores de inteligencia estuvieron a cargo de militantes como Edy Armando,
director del teatro La Mama, y María Eugenia Vásquez, entre otros.
Anuncio
publicitario del M-19 en el periódico El Tiempo el 17 de enero de 1974.
Cuando
se conformó el Movimiento 19 de abril (M-19) y actuando desde la clandestinidad,
integrantes de la nueva guerrilla comenzaron una campaña de promoción del grupo
con avisos en todas las principales ciudades de Colombia, especialmente en
Bogotá. Las campañas incluyeron avisos publicitarios en medios de comunicación
masivos como el diario El Tiempo que se publicaron entre el 15 y el 17 de
enero de 1974. Uno de dichos mensajes leía:[8]
“¿parásitos?
¿gusanos?, ¿falta de memoria?, ¿inactividad? ya viene m-19”.
La
campaña creó expectativas entre los medios de comunicación y la gente que veía
con intriga tanto anuncio. Incluso llegaron a pensar que se trataba de una
medicina.[5][9] (Diario el Tiempo)
El 17 de enero de 1974
publicaron los últimos avisos que anunciaban “ya llega
M-19” —publicado en la portada de El Tiempo—, junto a otros avisos
similares en las páginas interiores. El comandante de la operación del robo de
la espada de Bolívar fue Álvaro Fayad alias El
Turco. El robo comenzó cuando los visitantes de la Quinta de Bolívar
abandonaron el lugar porque iba a cerrar a las 5:00 PM (UTC-5).[5]
Los cuatro guerrilleros que
entraron a la Quinta intimidaron a los vigilantes de la casa-museo, rompieron
el candado de la habitación que daba a la de Manuelita Sáenz,
donde se encontraba guardada la espada. Álvaro Fayad, disfrazado con una ruana,
rompe la urna donde estaba la espada y la toma en sus manos, mientras los otros
tres guerrilleros pintan las paredes con la letra y números "M-19" y
dejan panfletos en el lugar. Los guerrilleros escaparon en un vehículo Renault 6.[5] El
grupo se adjudicó el robo de la espada en un comunicado, con una frase del
poeta Nelson Osorio
"Bolívar, tu espada
vuelve a la lucha".
Comunicado del M-19, 17 de
enero de 1974
Ese mismo día, el M-19 realizó
la toma del Concejo de Bogotá, dirigida por Gustavo Arias Londoño, con otro grupo de
cinco guerrilleros disfrazado de mayor del Ejército Nacional, ingresaron a las 10 de la
noche, amordazaron a los guardias y lanzaron consignas de propaganda, pintando
las paredes.[11]
La espada estuvo en la
clandestinidad durante 17 años entre 1974 y 1991. Inicialmente la espada fue
transportada en un vehículo Renault 6 por Álvaro Fayad, Carlos Sánchez Méndez y su novia
francesa. Luego la llevaron a la casa del estudiante de ingeniería de la Universidad Distrital,
Ernesto Sendoya. El 15 de febrero de 1974, se publicó una fotografía en la
primera edición de la revista Alternativa, con un pie de foto
que decía: “Apareció la espada de Bolívar. Está en Latinoamérica”.
La espada fue guardada por
orden de Jaime Bateman en la casa del poeta León de Greiff,
simpatizante del movimiento, y con aprobación de su hijo Boris de Greiff e
incluso estuvo cerca del presidente Alfonso López Michelsen, en un homenaje
realizado al poeta en su casa en 1975. Tras el fallecimiento de León de Greiff,
el 11 de julio de 1976, la espada fue movida a la casa donde vivían Bateman,
Esmeralda Vargas y sus hijas.
Luego de la captura de Fayad
en octubre de 1979 (tras el Robo de armas del Cantón Norte), la
espada fue trasladada a la casa de Valentín Sáez y Elvira Ortiz, contadores
amigos de Bateman. Estuvo en el baúl de un carro y enterrada en una finca
en Albán (Cundinamarca), en 1980 la espada
volvió a Bogotá (mismo año en que el M-19 realizó la Toma de la embajada de la República
Dominicana) y fue entregada a un funcionario de la embajada de Cuba
en Colombia conocido como Gari. Desde entonces estuvo en la oficina
de Manuel Piñeiro conocido
como comandante Barba Roja, jefe del Departamento de América del Partido
Comunista.
La espada fue transportada a
Panamá por solicitud de Álvaro Fayad, donde estuvo en la embajada de Cuba en
Panamá, durante la Toma del Palacio de Justicia por
el M-19 en 1985. Álvaro Fayad fue asesinado el 13 de marzo de 1986, y la espada
estuvo en Panamá hasta 1989, cuando por orden de Piñeiro retorno a Cuba, tras
la invasión estadounidense a Panamá.
Por solicitud del M-19, y
luego de su desmovilización en 1990, la espada fue devuelta a Colombia,
custodiada desde Cuba por Arjaid Artunduaga,[12] y
entregada por medio del presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, al presidente de la Alianza
Democrática M-19 y presidente de la Asamblea Constituyente Antonio Navarro Wolf, y tuvo como testigo
a Gabriel García Márquez.[4]
La espada estuvo cerca de ser
encontrada en un allanamiento del Ejército Nacional de Colombia,
mientras se encontraba dentro de un bloque de cemento, y estuvo a punto de perderse
durante la invasión estadounidense a Panamá en 1989.[13][14] La
espada fue devuelta por Antonio Navarro Wolff, el 31 de enero de
1991, en una ceremonia en la Quinta de Bolívar en Bogotá, junto a los hijos
de Jaime Bateman Cayón, Álvaro Fayad, Carlos Pizarro, Elmer Marín, Otty Patiño y
Rubén Carvajalino, entre otros.[15]
Luego, el propio Navarro fue uno de los copresidentes de la Asamblea Nacional
Constituyente que redactó la Constitución de Colombia de 1991.
Después de recibida, el
gobierno colombiano guardaría la espada en un depósito del Banco de la República,
donde permaneció varios años. En el encuentro protocolario de empalme
presidencial entre Iván Duque y Gustavo Petro ocurrido
el día 23 de junio de 2022, Iván Duque le
hace la presentación de la urna de la espada de Bolívar custodiada en la Casa de Nariño. El 7
de agosto de 2022, en la posesión presidencial de Gustavo Petro, aparecería la
espada, cómo su primera orden presidencial.[16]
Orden de los Guardianes de la
espada
En 1986 se creó la "orden
de los guardianes de la espada", por el M-19, los 12 elegidos tenían en
común, "una historia de lucha contra el imperialismo por la
democracia y la soberanía nacional" y a cada uno se le entregaba una
espada pequeña de oro y un pergamino que todos a excepción de Galeano y
Benedetti pudieron recibir, en el caso de Torrijos la recibieron sus herederos.
Todos aceptaron, pero ocho de ellos hicieron una exigencia expresa: mantener en
reserva su identidad, a menos que autoricen divulgarla. Los elegidos que se han
conocido eran:[13][14]
Fidel Castro, Omar Torrijos Herrera, Las madres de Plaza de Mayo de Argentina.
José Figueres Ferrer, Monseñor Sergio Méndez Arceo, Eduardo Galeano, Mario Benedetti
Las FARC-EP en
2010 anunciaron el robo de una supuesta espada de Bolívar en Santa Marta.[17] En
2018 fue robada parte de la espada de la Estatua del libertador en la Plaza de Bolívar de Bogotá.[18][19]
Según testimonio presencial
de John Jairo Velásquez, alias
"Popeye", jefe de sicarios del Cartel de Medellín, supuestamente la espada fue
entregada por el M-19 a Pablo Escobar,
quien la regalo a su hijo. En 2022, la senadora Paloma Valencia público
una foto del hijo de Escobar con una espada.[20] Al
parecer dicha espada sería falsa o confundida con una katana.[21][22][23]
En el rellano de la entrada de
la Casa de Nariño, sede del Gobierno de Colombia, una vitrina y dos guardias
custodian uno de los bienes más preciados del país: la espada del libertador
Simón Bolívar, robada hace 50 años por la guerrilla del M-19 en uno de los
capítulos más mediáticos de la historia nacional.17 ene 2024
¿Qué es la espada de Bolívar y
cuál es su historia?
El arma ha cruzado un largo
camino desde que fuera utilizada en las luchas por la independencia de los
países latinoamericanos, pasando por un robo histórico, hasta el acto de
investidura de Gustavo Petro. La espada de Simón Bolívar ha estado en
el centro de todas las miradas en los últimos días. Desde que Gustavo Petro
solicitase que estuviera presente en su acto de investidura, a pesar de la
negativa de su predecesor en el cargo, Iván Duque, hasta el momento en el que Felipe VI, decidió
permanecer sentado a su paso en la ceremonia que dio
el pistoletazo de salida al Gobierno que liderará Petro en Colombia. La corona Española reconocía que esa espada perteneció al hombre que les arrebato estas tierras de su monarquía
Si bien la espada no es un elemento oficial como una bandera o un
himno, tiene una gran carga simbólica para el pueblo colombiano, y ha
vivido una larga historia hasta que pasó por delante de
la silla de Felipe VI. La espada de Bolívar es un símbolo en general
para los colombianos; sin embargo, su importancia volvió a ser resaltada luego
de que Petro ordenará su traslado hasta la tarima durante su posesión, lo
que representó la llegada al poder de un exintegrante del grupo guerrillero que
un día robó este artefacto. Las dos espadas de Bolívar: colombiana y
venezolana. Según el mandatario venezolano, es la espada original que usó el
Libertador y está incrustada de diamantes, a diferencia de la que se conserva
en el Palacio de Nariño.
Las espadas de Bolívar eran al
menos diez. Según los registros históricos de entidades como la Casa Quinta
Museo de Bolívar, estas eran las armas del Libertador, entre originales y
réplicas. La espada de Bolívar (se supone
que esta es la original) durante la ceremonia de investidura del presidente de
Colombia, Gustavo Petro. Las que se exhiben tanto en la Quinta de Bolívar en
Bogotá, como en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, son
réplicas del original cuyo molde en silicona fue destruido.
Un robo, una sociedad secreta
y el ataúd de Hugo Chávez: así se forjó la leyenda de la espada de Bolívar
Hablar de la espada de
Bolívar es como hablar de Excalibur, la archiconocida hoja del rey Arturo.
La primera se identifica con la soberanía legítima de Gran Bretaña. La
segunda, con
la independencia Sur Americana. Objetos que trascienden
a su estado físico para convertirse en símbolos legendarios y de culto en
los que hoja, empuñadura y vaina pierden su valor material para convertirse en
una idea que terceras personas forjan mucho tiempo después del temple del
acero y de que su filo derrame la última gota de sangre enemiga.
Para empezar, hablar de la
espada de Bolívar (en singular) es un error. Durante sus dos décadas de
campañas militares, existen registros de que el Libertador empleó cerca de
una decena de hojas: la que portaba junto a una pistola en 1812 cuando fue
capturado por los españoles, la Espada del Perú (que recibió en Lima y ahora es
patrimonio de Venezuela), su sable de caballería de fabricación francesa o las
tres espadas que regaló a Arboleda, Urdaneta y Páez. Esto sin contar su hoja
florentina (con dimensiones de una daga) y la conocida como espada de
combate, presente en la ceremonia presidencial de Gustavo Petro y ante
la que Felipe VI no se levantó durante su entrada en escena
despertando la polémica.
Fue precisamente el grupo
guerrillero M-19 - el que mediante el robo (y desaparición entre 1974 y 1991)
de esta hoja dio el primer paso para transmutar el acero en leyenda.
"Su espada rompe las
telarañas del museo y se lanza a los combates del presente. Pasa a las manos
del pueblo en armas. Y apunta ahora contra los explotadores del pueblo",
rezaba un comunicado del grupo.
Entonces, la espada comienza
un vaivén internacional. Uno de sus primeros paraderos fue la casa del
poeta León de Grieff. Un domicilio que tras su muerte se convertiría en un
prostíbulo. De ahí a domicilios de guerrilleros hasta que a principios de los
80 acabó en la embajada de Cuba en Colombia, para viajar a Panamá y la Habana,
desde donde sería devuelta en 1991.
Un periplo durante el que la
espada -ya convertida en mito- protagoniza otras historias apócrifas, aunque
no incompatibles que contribuyen a agrandar su leyenda. La primera, señala
que estuvo un tiempo en manos del narcotraficante Pablo Escobar, como han
asegurado su hijo y su
sicario, Popeye. Circula incluso una foto por Internet en la
que supuestamente el vástago del narco empuñaría el acero del Libertador. Sin
embargo, la instantánea del sable y el muchacho no se corresponde con ninguno
de los diseños conocidos.
La otra versión señala
que el M-19 creó una sociedad secreta llamada La Orden de los
Guardianes de la Espada para mantenerla a salvo. Un grupo al que
supuestamente pertenecieron Fidel
Castro, Eduardo Galeano y Mario Benedetti.
Hasta entonces, las
espadas de Bolívar habían sido consideradas como simple parte del patrimonio
cultural y no siempre conservadas a buen recaudo. Por ejemplo, la
espada sustraída no fue inventariada como objeto de museo hasta 80 años
después de la muerte de su dueño.
Otro ejemplo de la escasa
relevancia de este acero hasta su robo es la célebre pintura de Ivan Belski de
1961, Firma del Decreto de Guerra a Muerte -que inmortaliza la
proclama de "Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo
indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la
América"- en la que Bolívar es de los pocos personajes que no carga
su acero y la espada (envainada y en una silla)
Hablar
de la Espada de Bolívar, también conocida como la “Espada del Perú” es hablar
de la más importante alhaja que se conserva de El Libertador. Los diferentes
detalles que convergen alrededor de la Joya como “La vaina es toda de oro
macizo de 18 kilates, con una de sus caras cinceladas y en la cual sobresalen
elegantes y variados dibujos. En la parte superior de ésta, en los bordes de la
entrada de la hoja, está la siguiente inscripción: “C.
Freire---Comisionado---Año 1825”.
Así lo describe el historiador Manuel Barroso Alfaro en su obra La Espada de
Bolívar, que muy acertadamente sacó el Ministerio de la Secretaria de la
Presidencia como complemento del obsequio especial que los Presidente de
Venezuela hace entrega de la réplica de la Espada y, de una manera discrecional
a Reyes, Jefes de Estado Extranjeros y Primeros Ministros que visiten el país,
así como también a Oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales que ascienden a
Generales y Vicealmirantes de la República.
Las distintas ceremonias y la experiencia a través de estos largos años del
diario vivir del Ceremonial y Protocolo he observado como los Mandatarios
venezolanos hacen entrega de una de la Espadas más bellas y ricas del Mundo el
cual, le fue obsequiada a El Libertador por la Ilustre Municipalidad de la
ciudad de Lima en 1825 “En señal de agradecimiento”, tras el triunfo de las
armas patriotas en Junín y Ayacucho, justo el 9 de diciembre de 1824.
El original de esta Espada se conserva en una de las bóvedas del Banco Central
de Venezuela y está considerada como la más bella que se conserva de Bolívar.
Barroso Alfaro, con su pluma fácil de entender señala como el Intendente de
Lima Don Cayetano Freire, gira las instrucciones para que el Orfebre
Chungapoma, elaborara los diseños respectivos sin escatimar esfuerzo alguno en
cuanto a la pedrería se refiere. “Eso si, todo debería ser peruano,
representando así el alma misma del Perú”.
Vale
señalar, que para la confección de tan importante Joya se utilizó el siguiente
tesoro: 1367 brillantes, 8 rubíes, 7 esmeraldas. Cinco marcos, cinco onzas y
ocho adarmes de oro y una hoja de acero “Al estilo de Damasco” las cuales se
caracterizaban por su decorado con incrustaciones de hilo y plata, que le
brindan un brillo especial y a su vez la hacen excepcionalmente livianas,
flexibles, fuertes y resistentes. Finalmente, el orfebre Chungapoma sometió a
la aprobación un diseño barroco en retorcidas filigranas de cuerpo serpentino
adornados en brillantes, que otorgaban a las espadas un lujo esplendoroso sin
perder la utilidad del arma como bien lo señala el “Diccionario de Símbolos de
J. E. Cirlot.”
Por otra parte, es importante acotar que cuando se tiene prevista la visita
oficial de un mandatario extranjero, es natural que se incluya en el programa
el intercambio de condecoraciones, entendiéndose por la más alta. No obstante,
hay normas, usos y costumbres que hay que cumplir en cuanto a distinciones se
refiere. En el caso de la Espada de El Libertador, de tanta belleza y riqueza y
que por algo figura entre las primeras del mundo, se guarda en la ciudad el año
de 1926 cuna del Héroe y Padre de la Patria Simón Bolívar.
Finalmente, el investigador histórico señala “Creemos que, al escribir la
Historia de esta Espada gloriosa, no sólo damos a conocer todos los valores que
intrínsecamente posee, sino que, a través de ella, puede estudiarse y
entenderse uno de los períodos más importante de la América Latina” Es así como
hacemos ésta referencias sobre la Espada de Bolívar en el servicio protocolar.
Así sea.
La espada de Bolívar: Es un símbolo anticolonial y de hermandad
para los Pueblos latinoamericanos, así la veo y así la siento, La espada de
Bolívar es una concepción Filosófica de Libertad, Independencia y unión de sus
pueblos bajo un legado de justicia social. (Gesgal2025)
Esta es una reflexión investigativa de aquella pregunta que
me hiciera mi buen amigo Omar Idler.