CONFLICTO HISTORICO
GUACARA PROTAGONISTA
I Parte
Durante mucho tiempo me
pregunte a que se debió el conflicto de la familia del Márquez del Toro con él
comendador Francisco Berroteran Marqués del Valle de Santiago, si
ellos estaban emparentados
Francisco de
Berrotarán y Gainza (1657–1713) fue un militar español y Gobernador de la
Provincia de Venezuela en dos periodos. Fue el primer Marqués del Valle de
Santiago, título que lo posicionó en la cúspide de la sociedad mantuana.
Francisco de
Berrotarán (y Gainza) y la familia del general Diego Ibarra es
de parentesco directo por línea materna, consolidada a través de varias
generaciones de la aristocracia caraqueña.
La relación se
concreta porque los Ibarra y los Berrotarán (o Berroterán)
se entrelazaron mediante matrimonios estratégicos para mantener el poder
económico y social:
- Joaquín de Ibarra y Galindo (de la rama
familiar de Diego Ibarra) se casó con María de la Concepción
Berroterán y Gedler.
- Fruto de estas uniones nacieron figuras
como Manuel de Ibarra y Berroterán (1799–1855).
- Además, el general Diego Ibarra era sobrino
del Marqués del Toro, familia que también compartía lazos de sangre con
los Berrotarán.
La disputa entre
el
Marqués del Toro (Francisco
Rodríguez del Toro) y los Berrotarán (Marqueses del Valle de
Santiago) fue un conflicto emblemático de la aristocracia colonial por el
control de la tierra y los derechos de mayorazgo, especialmente en los
llanos centrales y los valles de Aragua y parte de Carabobo (Guacara)
Los motivos principales de estas tensiones fueron:
Linderos en Calabozo: El conflicto más documentado ocurrió en la
región de la Mesa de Calabozo (estado Guárico). Hacia 1724, el
Marqués del Valle de Santiago (Francisco de Berrotarán) poseía inmensos hatos
al sur y al este, mientras que la familia de los Marqueses del Toro buscaba
expandir sus dominios ganaderos en la misma zona. Al ser familias
"entrecruzadas" por matrimonios, cualquier herencia de tierras mal
definida terminaba en largos pleitos judiciales ante la Real Audiencia.
El origen: En el siglo XVIII, Bernardo Rodríguez del Toro (quien
amasó una de las fortunas más grandes de la Venezuela colonial) reclamó gran parte de
las tierras de Guacara, que originalmente eran un pueblo de indios.
El conflicto: Los indígenas locales defendieron sus derechos
ancestrales frente a la expansión de las haciendas del Marqués. La disputa fue
tan intensa que escaló hasta las más altas autoridades coloniales.
La intervención real: Ante la imposibilidad de resolverlo
localmente, el conflicto llegó al Consejo de Indias. El Rey tuvo que
intervenir mediante una Real Cédula para delimitar qué tierras
pertenecían al Marquesado y cuáles debían permanecer como resguardos indígenas.
El Mayorazgo y la Casona Ibarra: Los
Berrotarán establecieron un Mayorazgo (un sistema de herencia donde los bienes no se
pueden dividir) que incluía la propiedad que luego sería la Hacienda
Ibarra. Las disputas surgían cuando otras ramas familiares, como los Rodríguez
del Toro (familia de Diego Ibarra), reclamaban derechos sobre partes de estas
tierras o sobre la preeminencia social que otorgaban.
Competencia por el Poder
Regional: Más allá de los linderos, la "pelea" era una rivalidad
por el control político en el Cabildo de Caracas. Ambas familias competían por los cargos regidores,
lo que les permitía influir en la adjudicación de tierras realengas (propiedad
de la Corona) a favor de sus propios clanes.
A pesar de estos pleitos,
la necesidad de mantener el poder mantuano frente a los "pardos" y la
Corona terminó por unirlos. Por eso, el
general Diego Ibarra terminó teniendo sangre de ambas familias: era
hijo de una Toro y descendiente indirecto de los Berrotarán.
Guacara nació como
un "pueblo de indios”. Sin embargo, el avance de las familias criollas
como los Toro e Ibarra transformó la zona en un enclave de
haciendas señoriales, desplazando a la población aborigen hacia las periferias
o integrándolos forzosamente al mestizaje laboral.
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