La Historia de Guacara no se puede ver a través de una ventana, ni de la forma élitesca de un grupo privilegiado. Hay que vivirla, sentirla entre su gente, cultura, religión, bailes, cuentos, leyendas, costumbres y tradiciones eso es lo que quiero que se conozca realmente de Guacara. Donde en suave sueño del recuerdo. La Guacara del pasado aflora se muestra en el presente para emerger hacia el futuro.
El origen de la Cruz de Mayo se remonta a tiempos de la conquista española. Como los misioneros desconocían la lengua de
los nativos, carecían de imágenes y no tenían suficientes predicadores,
hicieron uso de la cruz y elementos locales para su manera de
catequizar.
En esta población
de Guacara los tres de mayo las viejas de la casa de acuerdo a su necesidad vestían
a la cruz, si era por falta de casa la vestían con ramas verdes, si era por
falta de alimento con hojas de maíz, si era por ropa la vestían con retazos de
tela, por dinero la vestían de papel y muy temprano en la mañana rezaban tres
veces esta oración.” Hoy renuncio a Satanás que en mi muerte no estarás por que
hoy día de la cruz mil veces digo Jesús”.
Esta adoración a
la cruz lo realizaban durante 28 días donde era colocada en el patio de las
casas y es alumbrada.
Durante 28 días.
Era la cruz el centro de atención.
Según creencia populares,
Los agricultores echaban agua a la cruz para que lloviera y tener buena cosecha
y las viejas lo hacían para que las muchachas no salieran a fiestas.
La cruz siempre
se guardaba con la última vestimenta ya que en tiempos de truenos relámpagos y centellas
quemaban parte de ella para aplacar las inclemencias del tiempo, la ultima parte
de la vestimenta de la cruz la quemaban el 2 de febrero día de la candelaria
para evitarla incendios en los hogares.
Esta devoción a
la cruz tenia varios significados,
Por promesa duraban
siete años realizando el ritual y al último día tenían que realizar el velorio
que consistía en un rosario y un brindis, Para los que la promesa se cumplía con
más bonanza realizaban fiesta en honor a ella el ultimo día.
Los que la ponían
por devoción, solo la alumbraban. Esa creencia religiosa por la Santa cruz,
solo se vive actualmente en Yagua y Vigirima, En Guacara son escasos los
hogares que visten la cruz. Pero la han convertido en evento socio cultural
como distracción en clubes y tascas desconfigurando el verdadero valor de esta tradición
religiosa.
Cuando oímos hablar de la cosiata, estamos frente a un
movimiento de lucha de poder, fue un
movimiento político separatista que inició en la ciudad de Valencia, Venezuela,
llevado a cabo por el general José Antonio Páez y Miguel Peña.
Cuando nos referimos a la palabra
cosiata, muchas veces nos referimos a cosa pequeñas e insignificantes, pero en este
caso, fue un hecho que marco un corte limpio de un ideal de nuestro Libertador.
En este contexto histórico
describe un evento complejo y confuso que se extendió hasta 1827-1830. Sus
grandes arquitectos por Venezuela José Antonio Páez y Miguel Pena, de quien
podemos decir que fue fue un influyente
abogado, político y prócer civil venezolano, considerado una pieza fundamental en la arquitectura
jurídica de la Venezuela independiente. su carrera estuvo marcada por su habilidad
como jurista y su papel decisivo en la ruptura con el proyecto bolivariano. Sus
aportes más destacados incluyen, En qué se convirtió en el principal asesor legal y político del general José Antonio Páez durante el movimiento de La Cosiata (1826) y el posterior proceso de separación de Venezuela
de la Gran Colombia en 1830.
: Presidió el Congreso de Valencia de 1830,
donde se redactó la Constitución que dio nacimiento formal a la República de
Venezuela. Tras la separación, asumió como secretario (ministro) del
Interior, Justicia y Policía en el primer gobierno de Páez.
La rivalidad entre Miguel
Peña y Simón
Bolívar fue uno de los motores políticos que terminó
por destruir la Gran Colombia.
El punto de ruptura total ocurrió en
1824-1825 en Bogotá. Peña era presidente de la Alta Corte de Justicia cuando
se juzgó al coronel Infante por asesinato.
Peña se negó a firmar la sentencia de
muerte alegando errores procesales. El Senado lo suspendió por un año, lo cual
Peña sintió como una humillación orquestada por el gobierno central (incluido
Santander)Lleno de resentimiento contra el sistema de Bogotá, Peña regresó a
Venezuela y se unió a José Antonio Páez. Se convirtió en el "cerebro
legal" que convenció a Páez de que la unión con Bogotá era inviable,
impulsando el movimiento de La Cosiata. Bajo su influencia, la Constitución prohibió el
regreso de Bolívar al territorio venezolano, declarándolo prácticamente un
proscrito. Aunque era federalista de corazón, ayudó a redactar una carta
magna que buscaba estabilidad para la nueva nación, otorgando orden administrativo,
pero asegurando que el poder residiera en Venezuela y no en una capital
extranjera. Diseñó el marco
legal para que José Antonio Páez pudiera gobernar con legitimidad, consolidando
el periodo conocido como la "Oligarquía Conservadora".Miguel
Peña puso la base
jurídica para que la separación de Venezuela fuera
irreversible.
El General José Antonio Páez, quien
se rebeló contra el gobierno central de Bogotá (liderizado por Francisco de
Paula Santander) mientras mantenía reconocimiento a Simón Bolívar.
Causas: Los venezolanos sentían
que la unión con la Gran Colombia (compuesta por Venezuela, Nueva Granada y
Quito) les restaba autonomía y les imponía un trato desigual con la capital en Bogotá.
Esto trajo como Consecuencia, desencadenamiento
en el proceso que culminó con la separación formal de Venezuela en 1830. Aunque
inicialmente no fue una separación definitiva, Estos hechos trajeron una serie
de movimientos cronológicos que fue lo que dio origen a que lo llamaran la revolución
de los morrocoyes y es quien marca el inicio de la ruptura definitiva de la
Gran Colombia. Los eventos se precipitaron por el descontento hacia las órdenes
de Bogotá y la influencia de líderes como José Antonio Páez y Miguel
Peña.
1826: El estallido de la rebelión
30 de abril: Estalla formalmente el
movimiento en Valencia. El Cabildo de la ciudad desconoce la autoridad de
Bogotá y ratifica a José Antonio Páez como comandante General del
departamento de Venezuela, desobedeciendo la orden de destitución emitida por
el vicepresidente Santander.
5 de mayo: La Victoria se adhiere a
la decisión de Valencia, reconociendo a Páez.
16 de mayo: La Municipalidad de Caracas ratifica
a Páez como jefe Civil y Militar. Este acto es visto por algunos historiadores
como el "golpe de estado" que consolidó el movimiento en la capital.
(Por eso llaman a Páez traidor)
Septiembre: Simón Bolívar parte desde Lima, Perú, con destino a
Venezuela al enterarse de la gravedad de la situación política. El movimiento NO era aislado; formaba parte de una crisis más amplia: Movimientos
simultáneos en otros departamentos: Guayaquil (agosto): proclama la
dictadura de Bolívar
Quito (septiembre): también proclama la dictadura de Bolívar
Panamá y Cartagena (octubre): piden facultades extraordinarias para
Bolívar
Esto trajo como Consecuencias nacionales:
El 7 de noviembre: Culmina un periodo
de gran tensión en Caracas con el reconocimiento del poder fáctico de Páez y la
llegada de noticias sobre las intenciones de Bolívar de reformar la
Constitución.
31 de diciembre: Bolívar arriba
a Puerto Cabello, iniciando su intervención directa para calmar los ánimos
separatistas.
1827: La reconciliación
temporal
1 de enero: Bolívar dicta un decreto
de amnistía general para todos los involucrados en La Cosiata,
buscando evitar una guerra civil.
4 de enero: Se produce la histórica
entrevista entre Simón Bolívar y José Antonio Páez en las cercanías
de Valencia (Naguanagua). Allí reafirman su unión y Bolívar ratifica a Páez en
su cargo.
10 de enero: El Libertador entra
triunfante en Caracas junto a Páez, siendo recibido con júbilo por la
población. Esta sería su última gran entrada triunfal en la ciudad.
Simón Bolívar le obsequió su espada
al general José Antonio Páez en la ciudad de Caracas.
Este gesto simbólico ocurrió el
13 de enero de 1827 durante un
banquete organizado por la Municipalidad de Caracas en honor al Libertador. Los
detalles clave de este evento incluyen:
La entrega de la espada que fue un
acto de reconciliación y de confianza destinado a sellar la paz tras
el movimiento separatista de La Cosiata y evitar la disolución de la
Gran Colombia.
Al recibirla, Páez pronunció una frase
célebre: "Conciudadanos, la espada de Bolívar está en mis manos:
por vosotros y por él iré con ella a la eternidad". También se refirió
al arma como la "espada redentora de los humanos". Cuarenta
años después, en 1866, Páez envió la espada desde Nueva York al arzobispo de
Caracas para que fuera colocada en la tumba del Libertador.
Este periodo cerró con una calma
aparente, pero dejó el camino servido para que en 1830 se consumara la
separación total de Venezuela.
La cosiata. Es movimiento que marca el inicio de la separación
definitiva de Venezuela de la Gran Colombia y abre el camino hacia los sucesos
de 1828-1830 (Convención de Ocaña, Dictadura de Bolívar, Congreso Admirable)
que precipitarían la escalera final. La separación definitiva de la Gran
Colombia, liderada en Venezuela por José Antonio Páez a través de
"La Cosiata" en 1826-1830, consolidó el fin de la unión. En Bogotá,
el descontento centralista y la renuncia de Simón Bolívar a la
presidencia en 1830 facilitaron la disolución, con figuras como Rafael
Urdaneta intentando salvarla sin éxito.
Bolívar renunció en abril de 1830,
dejando el poder ante la inevitable desintegración.
La rivalidad entre el
centralismo en Bogotá y el deseo federalista en Venezuela y Ecuador, sumado a
la inestabilidad económica y política, causaron la disolución. Final, a pesar que
Rafael Urdaneta asumió la guarnición de Bogotá en septiembre de 1830 tratando
de evitar la desintegración total. Caso en la que fracaso totalmente.
Tras la
ruptura de la Gran Colombia, Rafael Urdaneta se mantuvo como el aliado más fiel
de Simón Bolívar, llegando incluso a asumir el poder en Bogotá para intentar
salvar su legado. Sin embargo, no fue Urdaneta quien le ofreció el hospedaje
final a Bolívar, sino el español Joaquín de Mier.En septiembre de 1830,
Rafael Urdaneta asumió la dictadura en Bogotá. Su objetivo explícito era
sostener el gobierno en nombre de Bolívar y convencerlo de regresar al poder
para evitar la disolución del país.
Urdaneta instó a Bolívar a
retomar el mando, pero el Libertador, ya muy enfermo y desanimado por las
traiciones, rechazó volver a la capital.
Mientras Urdaneta luchaba por mantener la unión en Bogotá, Bolívar se
retiró hacia la costa. Fue en Santa Marta donde recibió el
ofrecimiento de hospedaje por parte del acaudalado español Joaquín de Mier,
quien puso a su disposición la Quinta de San Pedro Alejandrino.
Bolívar murió en dicha quinta el 17 de diciembre de 1830. Al conocerse
la noticia, el gobierno de Urdaneta en Bogotá perdió su razón de ser y él se
vio obligado a renunciar en mayo de 1831, partiendo luego al exilio hacia
Venezuela. Analizando en grandes rasgos los hechos ocurridos en el periodo
de 1826-1830 puedo decir que la historia de Venezuela es retrospectiva y que en
este siglo 21 a 200 años de historia la
revolución de los morrocoyes
está tomando vida y se encuentra en plena vigencia. (Gesgal55- 2026)
viernes, 20 de febrero de 2026
REFLEXIONANDO SOBRE MI PUEBLO
El Pueblo de Guacara.
Fue elevada a la categoría de pueblo de indios el 20 de
febrero de 1694 por el
gobernador Francisco Berroterán y Monseñor. Francisco Ibarra Herrera hace 332 años. Antes de eso era un pueblo sufragáneo dependiente
de la ciudad de Valencia.
De 1624 datan registros eclesiásticos 70 años después se registra su cambio a
pueblo de indios, hombres blancos y de otras castas
Guacara fue elevada a la categoría
de Distrito el 22 de agosto de 1952.
Esta elevación representó un cambio
significativo en su autonomía administrativa dentro del estado Carabobo,
dejando atrás su estatus previo de municipio subordinado a otros distritos. Los
hitos cronológicos clave en su organización política son:
1824: Aparece
registrada como parroquia.
1864: Se
convierte en municipio tras la Revolución Federal.
1952: Es
nombrada oficialmente como Distrito Guacara, lo que le permitió tener
su propio Concejo Municipal y mayor control sobre su desarrollo industrial
y urbano.
Guacara pasó a denominarse
oficialmente como Municipio en el año 1988.
Este cambio ocurrió tras la reforma
de la Ley Orgánica de Régimen Municipal en Venezuela, la cual eliminó
la antigua figura de "Distrito" y estableció la organización
territorial basada en Municipios Autónomos.
Hitos clave de
esta transición en la Alcaldía de Guacara
Antes de 1988: Funcionaba
como Distrito Guacara (título obtenido el 22 de agosto de 1952).
27 de junio de 1988: Bajo la nueva ley,
la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo formalizó su elevación
a Municipio Autónomo.
Parroquialización: Ese mismo año se
definieron sus parroquias actuales: Guacara (capital), Yagua y Ciudad
Alianza.
Se cuenta con
todo lo previsto para elevar a Parroquia la zona de Vigirima, tomando en cuenta
desde el Toco hasta Vigirima poblado que goza no solo de suficiente población
si no de los espacios que la definen, como plaza e iglesia.
Esta transformación permitió que
en 1989 se realizarán las primeras elecciones directas para elegir a
su propio alcalde, cargo que anteriormente no existía bajo la estructura
de Distrito.
El primer alcalde electo de Guacara
por voto directo fue Omar Sanoja Breña.
Tras la reforma de la Ley
Orgánica de Régimen Municipal en 1988, que transformó el antiguo distrito
en Municipio Autónomo, se convocaron las primeras elecciones regionales y
municipales en la historia de Venezuela el 3 de diciembre de 1989.
Guacara no tiene acta de fundación,
por eso no podemos decir ni aseverar que los 332 años que hoy cumple son de ser fundada ya que
tendríamos que sumarle 70 del primer registro eclesiástico que existe eso nos
daría 402 años. Saquen ustedes su conclusión.
(Gesgal 2026)
miércoles, 11 de febrero de 2026
CONFLICTO HISTORICO
GUACARA PROTAGONISTA
I Parte
Durante mucho tiempo me
pregunte a que se debió el conflicto de la familia del Márquez del Toro con él
comendador Francisco Berroteran Marqués del Valle de Santiago, si
ellos estaban emparentados
Francisco de
Berrotarán y Gainza (1657–1713) fue un militar español y Gobernador de la
Provincia de Venezuela en dos periodos. Fue el primer Marqués del Valle de
Santiago, título que lo posicionó en la cúspide de la sociedad mantuana.
Francisco de
Berrotarán (y Gainza) y la familia del general Diego Ibarra es
de parentesco directo por línea materna, consolidada a través de varias
generaciones de la aristocracia caraqueña.
La relación se
concreta porque los Ibarra y los Berrotarán (o Berroterán)
se entrelazaron mediante matrimonios estratégicos para mantener el poder
económico y social:
Joaquín de Ibarra y Galindo (de la rama
familiar de Diego Ibarra) se casó con María de la Concepción
Berroterán y Gedler.
Fruto de estas uniones nacieron figuras
como Manuel de Ibarra y Berroterán (1799–1855).
Además, el general Diego Ibarra era sobrino
del Marqués del Toro, familia que también compartía lazos de sangre con
los Berrotarán.
La disputa entre
el
Marqués del Toro (Francisco
Rodríguez del Toro) y los Berrotarán (Marqueses del Valle de
Santiago) fue un conflicto emblemático de la aristocracia colonial por el
control de la tierra y los derechos de mayorazgo, especialmente en los
llanos centrales y los valles de Aragua y parte de Carabobo (Guacara)
Los motivos principales de estas tensiones fueron:
Linderos en Calabozo: El conflicto más documentado ocurrió en la
región de la Mesa de Calabozo (estado Guárico). Hacia 1724, el
Marqués del Valle de Santiago (Francisco de Berrotarán) poseía inmensos hatos
al sur y al este, mientras que la familia de los Marqueses del Toro buscaba
expandir sus dominios ganaderos en la misma zona. Al ser familias
"entrecruzadas" por matrimonios, cualquier herencia de tierras mal
definida terminaba en largos pleitos judiciales ante la Real Audiencia.
El origen: En el siglo XVIII, Bernardo Rodríguez del Toro (quien
amasó una de las fortunas más grandes de la Venezuela colonial) reclamó gran parte de
las tierras de Guacara, que originalmente eran un pueblo de indios.
El conflicto: Los indígenas locales defendieron sus derechos
ancestrales frente a la expansión de las haciendas del Marqués. La disputa fue
tan intensa que escaló hasta las más altas autoridades coloniales.
La intervención real: Ante la imposibilidad de resolverlo
localmente, el conflicto llegó al Consejo de Indias. El Rey tuvo que
intervenir mediante una Real Cédula para delimitar qué tierras
pertenecían al Marquesado y cuáles debían permanecer como resguardos indígenas.
El Mayorazgo y la Casona Ibarra: Los
Berrotarán establecieron un Mayorazgo (un sistema de herencia donde los bienes no se
pueden dividir) que incluía la propiedad que luego sería la Hacienda
Ibarra. Las disputas surgían cuando otras ramas familiares, como los Rodríguez
del Toro (familia de Diego Ibarra), reclamaban derechos sobre partes de estas
tierras o sobre la preeminencia social que otorgaban.
Competencia por el Poder
Regional: Más allá de los linderos, la "pelea" era una rivalidad
por el control político en el Cabildo de Caracas. Ambas familias competían por los cargos regidores,
lo que les permitía influir en la adjudicación de tierras realengas (propiedad
de la Corona) a favor de sus propios clanes.
A pesar de estos pleitos,
la necesidad de mantener el poder mantuano frente a los "pardos" y la
Corona terminó por unirlos. Por eso, el
general Diego Ibarra terminó teniendo sangre de ambas familias: era
hijo de una Toro y descendiente indirecto de los Berrotarán.
Guacara nació como
un "pueblo de indios”. Sin embargo, el avance de las familias criollas
como los Toro e Ibarra transformó la zona en un enclave de
haciendas señoriales, desplazando a la población aborigen hacia las periferias
o integrándolos forzosamente al mestizaje laboral.
Para nosotros poder comprender mejor nuestra
historia tenemos que conocer los personajes. Hoy conoceremos, quien fue Francisco
Berroteran, en torno a si imagen se han formados conceptos que no so reales, y poco a poco los vamos develando, al paso de nuestro transitar historico
Fue un maestre de
Campo español, Caballero de la Orden de Santiago y gobernador y capitán general de Venezuela en dos ocasiones, la primera entre 1693 y 1699, y la
segunda entre 1704 y 1706.
Fue bautizado el 2 de febrero de 1657
en Irún, Guipúzcoa, España, y
murió el 20 de diciembre de 1713 en Caracas.
El título de Marqués
del Valle de Santiago pasó a su hijo Miguel Diego, quien fue
El II Marqués del Valle de Santiago.
El
III Marqués del Valle de Santiago fue el hijo de Miguel Diego, Francisco José
de Berroterán y Tovar, quien al morir soltero pasó el mayorazgo a su
hermano,
Su
hijo, José María de Berroterán y Gedler fue el V Marqués quien al morir pasó el
mayorazgo a su hermano
José Miguel de Berroterán y Gedler, VI y
último Marqués del Valle de Santiago y miembro del bando realista durante
la guerra de la independencia.
Principio del formulario
José Miguel de Berrotarán
y Gedler fue el VI y último Marqués del Valle de Santiago,
notable
terrateniente venezolano que se mantuvo fiel a la corona española (bando
realista) durante la independencia. Casado con Da. Isabel de Monserrate e
Ibarra en 1805, murió sin descendencia en Puerto Rico en 1847 tras el exilio. Marquesado: Heredó
el título y el mayorazgo tras la muerte de su hermano.
Posición Realista: Permaneció
leal a la causa española durante la guerra de independencia de Venezuela.
Exilio y Muerte: Tras
la pérdida de las posesiones españolas, emigró a Puerto Rico, donde falleció en
1847.
Familia: Estaba
vinculado a la aristocracia caraqueña, casado con Isabel de Monserrate e
Ibarra.
Su figura representa a la
aristocracia titulada que, por convicción o intereses, no apoyó la causa
republicana y sufrió el exilio
Muchas
personas a lo largo de los años se preguntan, ¿Por qué se llama el Placer? Lo
que ellos no se imaginan que por largo tiempo fue el sitio preferido para los
jóvenes enamorados, donde muchas veces por la tranquilidad tupida del lugar se
prestaba a la entrega total del amor y el placer.,
Muchos
matrimonios de este pueblo se formaron después de grandes tardes de entregas
románticas en este cerro, donde por obra de dios las jóvenes quedaban
embarazadas.
Existen
muchos cuentos y anécdotas, entre ellos el de un espanto que salían con grandes
sabanas blancas y que maullaban o bramaban de varias maneras, al día siguiente
era la gran comidilla del pueblo.
Fue
tanto el revuelo que en el año 1887 que el Presbítero Miguel Antonio González
(1881-1893) con apoyo de Alejandro Wallis, colocaron una cruz de hierro
elaborada con recorte de material de la casa de alto propiedad de los Wallis,
para ahuyentar los malos espíritus que perturbaban a las familias Guacareñas.
Fue
hasta 1943 que dicha cruz se mantuvo firme en ese cerro dando paso a lo que
posterior mente se llamo la caja de agua (Esto según relato de Antonio Peroza
Toro) La cruz duro mucho tiempo tirada a un lado de dicha construcción y fue el
señor Amalio Pinto quien con ayuda de varios vecinos llevara dicha cruz a su
casa donde cada año él y su esposa María Tovar de Pinto le celebraban la fiesta
a la cruz todos los tres de mayo, luego de la muerte de sus padres, su hijo Luis
Alfonzo Pinto Tovar le rindiera tributo a la cruz, hasta el año 2022.
Después
de su muerte la sociedad del santo sepulcro la rescata, siendo restaurada en el
taller de Herrería de las tres Topias por solicitud del Párroco Presbítero
Oscar Martínez (2010- 2025) y luego fue colocada en el lateral Izquierdo de la
Iglesia San Agustín de Guacara Tenemos que dejar mención que se levantó ficha de
registro patrimonial de este bien y que su guardia y custodia es la Sociedad
del Santo Sepulcro.
Como
manera de recomendación, dicha cruz debe tener una pequeña pérgola para
protegerla de la inclemencia del clima para que dure 138 años más.
(Gesgal2025).
Fue un maestre de Campo español, Caballero de la Orden de Santiago y gobernador y capitán general de Venezuela en dos ocasiones, la primera entre 1693 y
1699, y la segunda entre 1704 y 1706.
Fue bautizado el 2 de febrero de 1657 en Irún, Guipúzcoa, España, y murió el 20 de
diciembre de 1713 en Caracas.
El título de Marqués del Valle de Santiago pasó
a su hijo Miguel Diego, quien fue II Marqués del Valle de Santiago. El III
Marqués del Valle de Santiago fue el hijo de Miguel Diego, Francisco José de
Berroterán y Tovar, quien al morir soltero pasó el mayorazgo a su hermano, Miguel
Antonio de Berroterán y Tovar, el IV Marqués del Valle de Santiago.
Su hijo, José María de Berroterán y Gedler fue el V Marqués quien al morir pasó
el mayorazgo a su hermano José Miguel de Berroterán y Gedler, VI y último
Marqués del Valle de Santiago y miembro del bando realista durante la guerra de la independencia.
La posesión de
los Valles de Guacara se le atribuye a Francisco Berroterán principalmente
debido a su rol como Gobernador de la Provincia de Venezuela a finales del siglo XVII, y a la decisión
administrativa y legal que tomó sobre esas tierras en ese cargo, más que por
una propiedad personal.
Administración Colonial: Berroterán (Gobernador desde 1693)
estaba encargado de la administración y organización territorial de la
provincia en nombre de la Corona española. En esta capacidad, tenía la
autoridad para tomar decisiones sobre el estatus legal de los asentamientos.
Registro Legal como "Pueblo de Indios": A principios de 1694 (específicamente el 20 de
febrero de 1694, fecha que se considera el registro oficial), Francisco
Berroterán emitió un decreto mediante el cual elevó el estatus de Guacara de un
simple asentamiento o "sitio de doctrina" a un "pueblo
de indios" formal. Esto implicó la delimitación de tierras, la
asignación de un cura doctrinero y el establecimiento de una estructura
político-religiosa formal bajo la jurisdicción real.
Regulación
de la Tenencia de la Tierra: Antes de su intervención, la propiedad de las
tierras en los Valles de Guacara había pasado por varias manos, incluyendo a
Alonso Díaz Moreno y sus herederos, y luego a la familia Tovar. Berroterán,
como gobernador, buscó formalizar y regularizar la situación de estos
territorios, especialmente para congregar y controlar a la población indígena
local y a los esclavos, así como para delimitar las propiedades de los colonos
y la de los indios.
Documentación
Legal: Su decisión quedó registrada en documentos oficiales y actas de la
época, que son la base histórica para atribuirle el registro o, al menos, la formalización jurídica del
pueblo. Estos registros, que se conservan en archivos históricos, son los que
vinculan su nombre de manera indeleble con la posesión y organización legal
inicial del valle.
En
resumen, aunque no era su propiedad personal en el sentido moderno, la historia
le atribuye a Francisco Berroterán la "posesión" en el sentido de
haber sido la autoridad que legalmente organizó, delimitó y estableció Guacara
como un pueblo reconocido dentro del sistema colonial español.
El Marqués del Toro se convirtió en dueño de tierras en Guacara en 1792,
cuando hizo reclamar y obtener las tierras de los aborígenes mediante un pleito
legal que culminó con una sentencia favorable de la Real Audiencia de Caracas
en 1799.
Inicios
del pleito: En 1792, el Marqués del Toro presentó una
demanda ante la Real Audiencia de Caracas, reclamando tierras destinadas a
los aborígenes.
Sentencia
de la Real Audiencia: La Audiencia falló a favor del Marqués en
diciembre de 1799, despojando a los aborígenes de sus tierras y
obligándolos a trasladarse.
Ratificación: Un
largo proceso judicial posterior concluyó en 1809, ratificando la
sentencia anterior y confirmando al Marqués como el dueño de esas tierras.
Las
tierras de Guacara pasaron a ser propiedad del Marqués del
Toro en algún momento del siglo XVIII, probablemente a
mediados o finales de este siglo.
Los
registros históricos indican que:
El
primer Marqués del Toro, Bernardo Rodríguez del Toro, adquirió una gran
fortuna y propiedades en la Venezuela colonial a principios y mediados del
siglo XVIII (falleció en 1742).
Posteriormente,
las tierras de la localidad de Guacara pasaron a ser propiedad de la
familia del Marqués del Toro por herencia.
Como
resultado de esta adquisición, se ordenó a los indígenas locales que se
trasladaran a Los Guayos, lo que provocó su oposición y reclamos legales.
En
estas tierras, el Marqués del Toro estableció la hacienda Mocundo,
dedicada principalmente al cultivo de caña de azúcar.
El
momento exacto en que la propiedad pasó a manos de la familia del Marqués del
Toro no se especifica con una fecha precisa en la información disponible, pero
se sitúa en el contexto de la expansión de los latifundios coloniales durante
el siglo XVIII, antes de la Guerra de Independencia de Venezuela (1810-1823). El
"destierro" o, más precisamente, la reubicación forzosa de
los indígenas de las tierras de Guacara al pueblo de Los
Guayos ocurrió en el contexto de la expansión de las haciendas
privadas en el siglo XVIII.
Aunque no
existe una fecha exacta y precisa del día o año en que fueron trasladados, los
eventos clave que llevaron a este desplazamiento se sitúan en el período en que
las tierras fueron adquiridas por la familia del Marqués del Toro:
Finales
del siglo XVII: Guacara fue fundada como "pueblo de
indios" en 1624 y luego declarada ciudad/pueblo colonizado por el
Gobernador Francisco Berroterán el 20 de febrero de 1694. Los
Guayos también se originó como un pueblo de indígenas en 1694.
Mediados
del siglo XVIII: El primer Marqués del Toro, Bernardo
Rodríguez del Toro e Ibarra, consolidó su fortuna y propiedades en la
región central de Venezuela, probablemente adquiriendo las tierras de
Guacara en algún momento antes de su muerte en 1742.
Contexto
del desplazamiento: El proceso de despojo de tierras comunales
indígenas y su incorporación al dominio privado fue un rasgo común de la
época colonial, a menudo tras largos pleitos legales. En el caso de
Guacara, los indígenas fueron obligados a trasladarse a Los Guayos para
permitir el establecimiento de la Hacienda Mocundo del
Marqués del Toro.
En
resumen, el despojo y traslado de los indígenas de Guacara a Los Guayos fue un
proceso gradual que culminó con una orden de reubicación en algún momento
indeterminado del siglo XVIII, como parte de la consolidación de
las propiedades del Marqués del Toro en la zona.
El abogado
o, más bien, el funcionario que actuó en defensa legal de los indígenas de
Guacara en la disputa por sus tierras contra el Marqués del Toro fue
el Protector de Naturales.
Durante
la época colonial española, existía la figura legal del Protector de
Naturales (o Protector de Indios), un cargo oficial designado por
la Corona para representar y defender los derechos de las comunidades indígenas
en pleitos judiciales.
Si bien
las fuentes históricas generales mencionan la existencia de largos litigios y
la intervención de esta figura, no suelen especificar el nombre de
la persona concreta que ocupó el cargo de Protector de Naturales y
llevó el caso específico de Guacara en el siglo XVIII. Los registros detallados
de estos procesos legales, incluyendo el nombre del funcionario o fraile
involucrado, probablemente se encuentran en archivos históricos específicos
(como el Archivo General de la Nación de Venezuela o archivos locales).
En
resumen, fue la institución del Protector de Naturales, más que un
abogado privado, la que formalmente defendió los intereses de los indígenas.Juan
Germán Roscio jugó un papel fundamental como abogado y defensor de
las comunidades indígenas de Guacara en el litigio que estas
mantuvieron contra el Marqués del Toro.
Su papel
fue crucial por varias razones:
Asesoría
Legal: En 1792, cuando el Marqués del Toro (probablemente el
segundo o tercer marqués) expulsó a las comunidades indígenas para
expandir sus plantaciones de algodón, Roscio, quien en ese momento era un
estudiante de derecho, y el cura del pueblo, Pedro Osío,(1792-1815)
ayudaron a los indígenas a emprender acciones legales.
Representación
en los Pleitos: Roscio se convirtió en el abogado de los
indígenas y los representó en los largos juicios que siguieron. Esto fue
notable porque Roscio era mestizo (su madre era de ascendencia indígena) y
él mismo tuvo que luchar contra la discriminación racial para poder
ejercer la abogacía, ganando su propio caso de discriminación en 1805.
Simbolismo: Su
defensa de los indígenas fue un acto poderoso contra la aristocracia
blanca y el sistema de castas colonial, que limitaba los derechos de las
personas no blancas. Roscio, quien más tarde se convertiría en una figura
clave de la independencia de Venezuela, abogó por la igualdad legal y
desafió el poder establecido, incluido el de figuras prominentes como el
Marqués del Toro.
En
resumen, Roscio proporcionó la asistencia legal necesaria a los indígenas,
desafiando el poder de la élite colonial y sentando un precedente importante en
la lucha por la justicia y la igualdad social en la Venezuela de la época. (Gesgal55)