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miércoles, 12 de noviembre de 2025

Francisco Berroteran y su paso por Guacara

 Segunda Parte

Para nosotros poder comprender mejor nuestra historia tenemos que conocer los personajes.

Francisco de Aranaz Berrotarán y Gainzavizconde del Valle de Santiago o marqués del Valle de Santiago,

Fue un maestre de Campo español, Caballero de la Orden de Santiago y gobernador y capitán general de Venezuela en dos ocasiones, la primera entre 1693 y 1699, y la segunda entre 1704 y 1706.

Fue bautizado el 2 de febrero de 1657 en IrúnGuipúzcoaEspaña, y murió el 20 de diciembre de 1713 en Caracas.

Se casó en Caracas el 23 de diciembre de 1700 con Luisa Catalina De Tovar y Mijares de Solórzano, nacida en 1667 en TurmeroEstado Aragua y fallecida el 12 de febrero de 1720 en Caracas. Único hijo fue Miguel Diego De Berroterán y Tovar (1701-1738), casado el 19 de marzo de 1720 en Caracas con Ana Juana De Tovar y Galindo (1701-1763).

El título de Marqués del Valle de Santiago pasó a su hijo Miguel Diego, quien fue II Marqués del Valle de Santiago. El III Marqués del Valle de Santiago fue el hijo de Miguel Diego, Francisco José de Berroterán y Tovar, quien al morir soltero pasó el mayorazgo a su hermano, Miguel Antonio de Berroterán y Tovar, el IV Marqués del Valle de Santiago. Su hijo, José María de Berroterán y Gedler fue el V Marqués quien al morir pasó el mayorazgo a su hermano José Miguel de Berroterán y Gedler, VI y último Marqués del Valle de Santiago y miembro del bando realista durante la guerra de la independencia.

 La posesión de los Valles de Guacara se le atribuye a Francisco Berroterán principalmente debido a su rol como Gobernador de la Provincia de Venezuela a finales del siglo XVII, y a la decisión administrativa y legal que tomó sobre esas tierras en ese cargo, más que por una propiedad personal.

 Administración Colonial: Berroterán (Gobernador desde 1693) estaba encargado de la administración y organización territorial de la provincia en nombre de la Corona española. En esta capacidad, tenía la autoridad para tomar decisiones sobre el estatus legal de los asentamientos.

Registro Legal como "Pueblo de Indios": A principios de 1694 (específicamente el 20 de febrero de 1694, fecha que se considera el registro oficial), Francisco Berroterán emitió un decreto mediante el cual elevó el estatus de Guacara de un simple asentamiento o "sitio de doctrina" a un "pueblo de indios" formal. Esto implicó la delimitación de tierras, la asignación de un cura doctrinero y el establecimiento de una estructura político-religiosa formal bajo la jurisdicción real.

Regulación de la Tenencia de la Tierra: Antes de su intervención, la propiedad de las tierras en los Valles de Guacara había pasado por varias manos, incluyendo a Alonso Díaz Moreno y sus herederos, y luego a la familia Tovar. Berroterán, como gobernador, buscó formalizar y regularizar la situación de estos territorios, especialmente para congregar y controlar a la población indígena local y a los esclavos, así como para delimitar las propiedades de los colonos y la de los indios.

Documentación Legal: Su decisión quedó registrada en documentos oficiales y actas de la época, que son la base histórica para atribuirle el registro  o, al menos, la formalización jurídica del pueblo. Estos registros, que se conservan en archivos históricos, son los que vinculan su nombre de manera indeleble con la posesión y organización legal inicial del valle. 

En resumen, aunque no era su propiedad personal en el sentido moderno, la historia le atribuye a Francisco Berroterán la "posesión" en el sentido de haber sido la autoridad que legalmente organizó, delimitó y estableció Guacara como un pueblo reconocido dentro del sistema colonial español.

El Marqués del Toro se convirtió en dueño de tierras en Guacara en 1792, cuando hizo reclamar y obtener las tierras de los aborígenes mediante un pleito legal que culminó con una sentencia favorable de la Real Audiencia de Caracas en 1799

  • Inicios del pleito: En 1792, el Marqués del Toro presentó una demanda ante la Real Audiencia de Caracas, reclamando tierras destinadas a los aborígenes.
  • Sentencia de la Real Audiencia: La Audiencia falló a favor del Marqués en diciembre de 1799, despojando a los aborígenes de sus tierras y obligándolos a trasladarse.
  • Ratificación: Un largo proceso judicial posterior concluyó en 1809, ratificando la sentencia anterior y confirmando al Marqués como el dueño de esas tierras. 

Las tierras de Guacara pasaron a ser propiedad del Marqués del Toro en algún momento del siglo XVIII, probablemente a mediados o finales de este siglo. 

Los registros históricos indican que:

  • El primer Marqués del Toro, Bernardo Rodríguez del Toro, adquirió una gran fortuna y propiedades en la Venezuela colonial a principios y mediados del siglo XVIII (falleció en 1742).
  • Posteriormente, las tierras de la localidad de Guacara pasaron a ser propiedad de la familia del Marqués del Toro por herencia.
  • Como resultado de esta adquisición, se ordenó a los indígenas locales que se trasladaran a Los Guayos, lo que provocó su oposición y reclamos legales.
  • En estas tierras, el Marqués del Toro estableció la hacienda Mocundo, dedicada principalmente al cultivo de caña de azúcar. 

El momento exacto en que la propiedad pasó a manos de la familia del Marqués del Toro no se especifica con una fecha precisa en la información disponible, pero se sitúa en el contexto de la expansión de los latifundios coloniales durante el siglo XVIII, antes de la Guerra de Independencia de Venezuela (1810-1823). El "destierro" o, más precisamente, la reubicación forzosa de los indígenas de las tierras de Guacara al pueblo de Los Guayos ocurrió en el contexto de la expansión de las haciendas privadas en el siglo XVIII

Aunque no existe una fecha exacta y precisa del día o año en que fueron trasladados, los eventos clave que llevaron a este desplazamiento se sitúan en el período en que las tierras fueron adquiridas por la familia del Marqués del Toro:

  • Finales del siglo XVII: Guacara fue fundada como "pueblo de indios" en 1624 y luego declarada ciudad/pueblo colonizado por el Gobernador Francisco Berroterán el 20 de febrero de 1694. Los Guayos también se originó como un pueblo de indígenas en 1694.
  • Mediados del siglo XVIII: El primer Marqués del Toro, Bernardo Rodríguez del Toro e Ibarra, consolidó su fortuna y propiedades en la región central de Venezuela, probablemente adquiriendo las tierras de Guacara en algún momento antes de su muerte en 1742.
  • Contexto del desplazamiento: El proceso de despojo de tierras comunales indígenas y su incorporación al dominio privado fue un rasgo común de la época colonial, a menudo tras largos pleitos legales. En el caso de Guacara, los indígenas fueron obligados a trasladarse a Los Guayos para permitir el establecimiento de la Hacienda Mocundo del Marqués del Toro. 

En resumen, el despojo y traslado de los indígenas de Guacara a Los Guayos fue un proceso gradual que culminó con una orden de reubicación en algún momento indeterminado del siglo XVIII, como parte de la consolidación de las propiedades del Marqués del Toro en la zona. 

El abogado o, más bien, el funcionario que actuó en defensa legal de los indígenas de Guacara en la disputa por sus tierras contra el Marqués del Toro fue el Protector de Naturales

Durante la época colonial española, existía la figura legal del Protector de Naturales (o Protector de Indios), un cargo oficial designado por la Corona para representar y defender los derechos de las comunidades indígenas en pleitos judiciales. 

Si bien las fuentes históricas generales mencionan la existencia de largos litigios y la intervención de esta figura, no suelen especificar el nombre de la persona concreta que ocupó el cargo de Protector de Naturales y llevó el caso específico de Guacara en el siglo XVIII. Los registros detallados de estos procesos legales, incluyendo el nombre del funcionario o fraile involucrado, probablemente se encuentran en archivos históricos específicos (como el Archivo General de la Nación de Venezuela o archivos locales). 

En resumen, fue la institución del Protector de Naturales, más que un abogado privado, la que formalmente defendió los intereses de los indígenas. Juan Germán Roscio jugó un papel fundamental como abogado y defensor de las comunidades indígenas de Guacara en el litigio que estas mantuvieron contra el Marqués del Toro. 

Su papel fue crucial por varias razones:

  • Asesoría Legal: En 1792, cuando el Marqués del Toro (probablemente el segundo o tercer marqués) expulsó a las comunidades indígenas para expandir sus plantaciones de algodón, Roscio, quien en ese momento era un estudiante de derecho, y el cura del pueblo, Pedro Osío,(1792-1815) ayudaron a los indígenas a emprender acciones legales.
  • Representación en los Pleitos: Roscio se convirtió en el abogado de los indígenas y los representó en los largos juicios que siguieron. Esto fue notable porque Roscio era mestizo (su madre era de ascendencia indígena) y él mismo tuvo que luchar contra la discriminación racial para poder ejercer la abogacía, ganando su propio caso de discriminación en 1805.
  • Simbolismo: Su defensa de los indígenas fue un acto poderoso contra la aristocracia blanca y el sistema de castas colonial, que limitaba los derechos de las personas no blancas. Roscio, quien más tarde se convertiría en una figura clave de la independencia de Venezuela, abogó por la igualdad legal y desafió el poder establecido, incluido el de figuras prominentes como el Marqués del Toro. 

En resumen, Roscio proporcionó la asistencia legal necesaria a los indígenas, desafiando el poder de la élite colonial y sentando un precedente importante en la lucha por la justicia y la igualdad social en la Venezuela de la época. (Gesgal55)

Curucuteando en la Guacara en tiempos de Repartimiento y Encomiendas.

    PRIMERA PARTE.

En el siglo XVII, las encomiendas en Venezuela se caracterizaron por la explotación laboral de los indígenas en lugar de tributos,

El sistema se basaba en la concesión de comunidades indígenas a españoles a cambio de servicios, pero en la práctica derivó en servidumbre, explotación y abusos severos, a pesar de las críticas y las leyes que intentaban regularlo.

La presión de los encomenderos y la corrupción mantuvieron el sistema, llevando a que se suprimiera el tributo y se impusiera el servicio personal como forma de trabajo forzado hasta que fue abolido y reemplazado por otros sistemas de control, como la "demora" en 1687. (se refiere a una figura legal histórica, no a una ley vigente en la actualidad. 

Esta ley, aprobada en 1849, permitía a un deudor insolvente solicitar judicialmente la espera (aplazamiento del pago) y la quita (reducción de la deuda) de sus acreedores. El concepto moderno de "quita y espera" se relaciona con el proceso de insolvencia o quiebra, donde el deudor propone estas condiciones a los acreedores, como se describe en la Ley de Enjuiciamiento Civil de la actualidad.) 

Características relevantes en el siglo XVII

  • Predominio del servicio personal: En muchas áreas de Venezuela, como el Oriente, los indígenas no podían pagar tributos debido a la pobreza, por lo que los encomenderos los obligaban a trabajar en lugar de recibir un pago.
  • Explotación y abusos: El servicio personal se convirtió en un trabajo forzado y abuses, ya que los encomenderos se sentían dueños de los indígenas y los sometían a trabajos extremadamente duros.
  • Resistencia y oposición: Las críticas de personajes como Fray Bartolomé de las Casas y las leyes de 1542 que buscaban limitar la encomienda no lograron su objetivo debido a la oposición de los encomenderos.
  • Resistencia indígena: Hubo resistencia indígena, a pesar de los intentos de represión, y los encomenderos a menudo ignoraban las leyes que limitaban el sistema, como la obligación de que el control sobre los indígenas volviera a la Corona después de dos generaciones.
  • Transición a otros sistemas de control: Hacia finales del siglo, en 1687, el servicio personal fue abolido en la Nueva Andalucía, dando paso a la "demora", un sistema que reagrupaba a los indígenas en pueblos bajo la tutela de un cura doctrinero y un corregidor.
  • Acumulación de poder: A pesar de la existencia de la encomienda, muchos encomenderos también obtuvieron grandes extensiones de tierra productiva, lo que les permitió acumular poder y riqueza, especialmente en el área alrededor de Caracas y Valencia

A comienzos del siglo XVII (diecisiete) los españoles controlaban en realidad la zona costera, los Andes y su extensión hacia Barquisimeto y algunos reducidos enclaves, mientras que los Llanos y el sur seguían estando básicamente en poder de los indígenas.

En 1728 el escritor neogranadino José de Oviedo y Baños (p 193) escribe Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, que hasta hoy es un clásico de las letras y la historia nacional. Nos relata que entra Juan de Villegas al descubrimiento de la laguna de Tacarigua, deseoso por busca del Oro registra propiedad jurídica de las tierras el 24 de diciembre de 1547. No encontrando lo que buscaba se retiró a Borburata, desamparando el valle y la Laguna que tanto le encantaba.

La posesión de los Valles de Guacara se le atribuyen a Francisco Berroterán principalmente debido a su rol como Gobernador de la Provincia de Venezuela 

a finales del siglo XVII, y a la decisión administrativa y legal que tomó sobre esas tierras en ese cargo, más que por una propiedad personal.

LA Administración Colonial: Berroterán (Gobernador desde 1693) estaba encargado de la administración y organización territorial de la provincia en nombre de la Corona española. En esta capacidad, tenía la autoridad para tomar decisiones sobre el estatus legal de los asentamientos.

Registro Legal como "Pueblo de Indios": A principios de 1694 (específicamente el 20 de febrero de 1694, fecha que se considera el registro oficial), Francisco Berroterán emitió un decreto mediante el cual elevó el estatus de Guacara de un simple asentamiento o "sitio de doctrina" a un "pueblo de indios" formal. Esto implicó la delimitación de tierras, la asignación de un cura doctrinero y el establecimiento de una estructura político-religiosa formal bajo la jurisdicción real.

Regulación de la Tenencia de la Tierra: Antes de su intervención, la propiedad de las tierras en los Valles de Guacara había pasado por varias manos, incluyendo a Alonso Díaz Moreno y sus herederos, y luego a la familia Tovar. Berroterán, como gobernador, buscó formalizar y regularizar la situación de estos territorios, especialmente para congregar y controlar a la población indígena local y a los esclavos, así como para delimitar las propiedades de los colonos y la de los indios.

Documentación Legal: Su decisión quedó registrada en documentos oficiales y actas de la época, que son la base histórica para atribuirle el registro  o, al menos, la formalización jurídica del pueblo. Estos registros, que se conservan en archivos históricos, son los que vinculan su nombre de manera indeleble con la posesión y organización legal inicial del valle. (Gesgal55)

 

 

 

 

 

martes, 10 de junio de 2025

La Espada de Bolivar

 

LA ESPADA DE SIMON JOSE ANTONIO DE LA SANTICIMA TRINIDAD.

En una tertulia con un amigo me pregunto algo de la historia de Bolívar, yo simplemente respondí lo que creí conocer de ella o lo que en nuestra historia de estudiantes se decía y como loros repetimos incansablemente, pero esa conversación con ese amigo me dejo pensativa y me dedique a investigar al respecto y me formule varias preguntas que empezaron a rondarme.

La Espada de Bolívar ¿Es un Mito o una Leyenda?, ¿Qué representa realmente esa espada y porque tanto alboroto en su entorno?, ¿Cuál realmente es el interés de los pueblos de América por esa espada?

Pero durante la investigación encontré que fue robada, que son varias y cada una con un significado diferente.

EL ROBO DE LA ESPADA DE BOLÍVAR 

fue una acción de la guerrilla colombiana Movimiento 19 de abril (M-19), el 17 de enero de 1974, en la que lograron robar una de las espadas del Libertador Simón Bolívar de la casa-museo Quinta de Bolívar en la ciudad de Bogotá.[

Este robo fue propuesto por Jaime Bateman Cayón y Luis Otero Cifuentes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), durante su militancia en esa guerrilla. Su propuesta fue desestimada.[3][4] “Nosotros presentaremos la Consulta Popular el primero de mayo, ese día sale la Espada de Bolívar a la Plaza de Bolívar, y la quiero colocar como la guía del pueblo colombiano, dijo Gustavo Petro en su más reciente consejo de ministros televisado. Lo ha repetido varias veces desde entonces: la espada saldrá no solo a caminar la calle sino a liderarla.

¿Qué quiso decir el presidente Colombiano con esto,?  

La espada de Bolívar tiene una larga historia y ha sido utilizada políticamente múltiples veces en Latinoamérica.

“Mañana durante las marchas se verá cuál es el verdadero valor simbólico que Petro quiere darle y lo que eso implica para la democracia.” Esto decía un periódico Colombiano antes de la juramentación de Petro como Presidente de Colombia.

El sable que usó Simón Bolívar ha tenido varios significados:

Como instrumento de libertad 

Así la usó Bolívar como símbolo de su lucha contra el imperio español. Prometió no “envainarla” hasta liberar completamente a los pueblos de América.

Como símbolo de un poder transitorio

Al jurar como presidente de Colombia en 1821, Bolívar declaró que aquella espada, que para él representaba el poder militar, “no puede servir de nada el día de paz”, prometiendo devolver la autoridad al pueblo una vez alcanzada la victoria.

Como símbolo de reconciliación nacional

En 1827, Bolívar regaló una de sus espadas al general José Antonio Páez como un gesto para calmar las tensiones que amenazaban con fragmentar la Gran Colombia. Unas décadas más tarde, cuando murió Bolívar, Páez devolvió la espada para que reposara sobre su tumba.

Como ícono revolucionario y anti élite

Durante la segunda mitad del siglo XX, los grupos guerrilleros latinoamericanos vieron en Bolívar un precursor de la revolución, y a su espada como símbolo de la insurgencia, de la lucha popular y de la continuación de la gesta bolivariana inconclusa

El M-19, grupo al que perteneció Gustavo Petro y que durante su mandato ha evocado de manera nostálgica decenas de veces, se robó la espada de Bolívar el 17 de enero de 1974 de la Quinta de Bolívar de Bogotá donde estaba expuesta.  En la vitrina vacía, dejaron el mensaje: “Bolívar, tu espada vuelve a la lucha”.

“Desenvainar la espada de Bolívar es volver a uno de los símbolos fundacionales del M19, quizás al más potente. Desde el comienzo, el Emerge hábilmente identificó en el bolivarianismo una ideología nacional y nacionalista distinta al marxismo importado de la izquierda ortodoxa, que le podía servir de punto de encuentro con otros sectores, algo similar a lo que haría Chávez en Venezuela años después”, dice el historiador Alejandro Lloreda, coautor del podcast sobre historia DejaVu, que tiene un episodio sobre uso y abuso del libertador.

“La gran paradoja es que, en Colombia, Bolívar había sido hasta ese entonces el gran referente de los conservadores frente al santanderismo de los liberales. La apropiación de Bolívar por la izquierda, que comenzó con algunos historiadores revisionistas en los años setenta, requirió de una reinvención del libertador como símbolo de la lucha anticolonial”, agrega. Alejandro Lloreda en su libro

A partir de ese momento, el M-19 presentó la espada como “patrimonio del pueblo”. Y cómo símbolo de la revolución y justicia social ahora dirigida contra los “explotadores del pueblo”.

 

Existen versiones de que el narco Pablo Escobar tuvo la espada en los años 80, comprada o entregada por el M-19. Según una versión atribuida al hijo de Escobar, su papá se la mostró orgulloso y le dijo que era la de Bolívar. Y que años más tarde, se la devolvió a los emisarios del M-19 para que fuera entregada como gesto de buena fe en el proceso de paz con el gobierno.

“Eso es una mentira mil veces repetida como parte de la destrucción del Eme”, dice Álvaro Jiménez, exmilitante del M-19 y ahora negociador de paz con el Clan del Golfo. “La espada estuvo en casa primero de personas en Bogotá incluido Luis Vidales y luego salió hasta cuando se pudo traer”.

Como símbolo de paz y el cierre de un ciclo de violencia

En 1990, cuando el M-19 se desmovilizó, la guerrilla decidió devolver la espada al Estado como signo de reconciliación.  “Lo hicimos para simbolizar que nuestro alzamiento en armas había terminado con la firma de la paz”, explicó a La Silla Antonio Navarro Wolff, el entonces líder del M-19 que se encargó de la entrega.  En ese momento, el copresidente de la Asamblea Constituyente dijo que “era natural y necesario regresar la espada como un símbolo de reconciliación”.  Era el cierre de un ciclo de violencia y el comienzo de uno institucional bajo la ley del Estado. Eso publicaron los grandes diarios Colombianos.

Como símbolo de la revolución chavista

Hugo Chávez convirtió a la espada de bolívar en su principal objeto simbólico de la dignidad latinoamericana y su lucha frente a Estados Unidos y el “imperialismo”. Chávez la exhibía en actos protocolarios y regalaba réplicas como reconocimiento a los que consideraba que continuaban la lucha del Libertador:  se la dio a Lula, a Evo, a Raúl Castro, a Muamar Gadafi y al palestino Mahmoud Abbas entre otros. 

En la conmemoración de sus 10 años en el poder, Chávez desenvainó la espada de Bolívar, como lo hizo también el Petro en su toma de poder y diciendo las palabras que ahora evoca el presidente colombiano proclamó ante la multitud que lo seguía: ““¡Alerta, alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina!”

Como símbolo de polarización

 En agosto de 2022, durante su posesión como presidente de la República, Petro ordenó a los militares traer la espada de Bolívar al acto oficial de investidura, desafiando la negativa inicial del presidente Iván Duque a prestarla para la ceremonia. 

En su discurso, Petro explicó: “Llegar aquí junto a esta espada, para mí, es toda una vida, una existencia –dijo y prometió- “que nunca más esté enterrada, nunca más esté retenida; que solo se envaine, como dijo su propietario, el Libertador, cuando haya justicia en este país”.

 

Ese acto se robó el show y dio para múltiples interpretaciones: algunos lo vieron como una señal de la obediencia institucional del Ejército al nuevo presidente a pesar de la carga simbólica de humillación que el robo de la espada por parte del M-19 había tenido para los militares; otros lo vieron como una provocación innecesaria que revolvía los temores de que Petro siguiera el camino antiliberal de Chávez; la escritora Carolina Sanín escribió que “hacer de una espada el centro de una ceremonia pacifista… es como firmar la paz con una bala”. 

Así, la reliquia resucitó como un objeto polémico y mañana será un ejemplo de ellos.

Expreso en su oportunidad Juanita León

En 1973, Jaime Bateman, Luis Otero, entre otros, crean un grupo guerrillero llamado Comuneros (núcleo inicial del M-19), realizan labores de inteligencia con el fin de hurtar la espada de Bolívar de la casa-museo Quinta de Bolívar en Bogotá, sin embargo el grupo guerrillero se disuelve en octubre de 1973, dando paso al Movimiento 19 de abril (M-19). Cuando tuvieron conocimientos mediante un libro de una acción guerrillera realizada por el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de Uruguay, quienes robaron la bandera de los 33 Orientales, protagonistas de la declaración de independencia uruguaya, liderados por Juan Antonio Lavalleja, segundo héroe nacional uruguayo después de José Gervasio Artigas.[cita requerida]

Las labores de inteligencia estuvieron a cargo de militantes como Edy Armando, director del teatro La Mama, y María Eugenia Vásquez, entre otros.

Anuncio publicitario del M-19 en el periódico El Tiempo el 17 de enero de 1974.

Cuando se conformó el Movimiento 19 de abril (M-19) y actuando desde la clandestinidad, integrantes de la nueva guerrilla comenzaron una campaña de promoción del grupo con avisos en todas las principales ciudades de Colombia, especialmente en Bogotá. Las campañas incluyeron avisos publicitarios en medios de comunicación masivos como el diario El Tiempo que se publicaron entre el 15 y el 17 de enero de 1974. Uno de dichos mensajes leía:[8]

“¿parásitos? ¿gusanos?, ¿falta de memoria?, ¿inactividad? ya viene m-19”.

La campaña creó expectativas entre los medios de comunicación y la gente que veía con intriga tanto anuncio. Incluso llegaron a pensar que se trataba de una medicina.[5][9]​ (Diario el Tiempo)

El 17 de enero de 1974 publicaron los últimos avisos que anunciaban “ya llega M-19” —publicado en la portada de El Tiempo—, junto a otros avisos similares en las páginas interiores. El comandante de la operación del robo de la espada de Bolívar fue Álvaro Fayad alias El Turco. El robo comenzó cuando los visitantes de la Quinta de Bolívar abandonaron el lugar porque iba a cerrar a las 5:00 PM (UTC-5).[5]

Los cuatro guerrilleros que entraron a la Quinta intimidaron a los vigilantes de la casa-museo, rompieron el candado de la habitación que daba a la de Manuelita Sáenz, donde se encontraba guardada la espada. Álvaro Fayad, disfrazado con una ruana, rompe la urna donde estaba la espada y la toma en sus manos, mientras los otros tres guerrilleros pintan las paredes con la letra y números "M-19" y dejan panfletos en el lugar. Los guerrilleros escaparon en un vehículo Renault 6.[5]​ El grupo se adjudicó el robo de la espada en un comunicado, con una frase del poeta Nelson Osorio

"Bolívar, tu espada vuelve a la lucha".

Comunicado del M-19, 17 de enero de 1974

Ese mismo día, el M-19 realizó la toma del Concejo de Bogotá, dirigida por Gustavo Arias Londoño, con otro grupo de cinco guerrilleros disfrazado de mayor del Ejército Nacional, ingresaron a las 10 de la noche, amordazaron a los guardias y lanzaron consignas de propaganda, pintando las paredes.[11]

La espada estuvo en la clandestinidad durante 17 años entre 1974 y 1991. Inicialmente la espada fue transportada en un vehículo Renault 6 por Álvaro FayadCarlos Sánchez Méndez y su novia francesa. Luego la llevaron a la casa del estudiante de ingeniería de la Universidad Distrital, Ernesto Sendoya. El 15 de febrero de 1974, se publicó una fotografía en la primera edición de la revista Alternativa, con un pie de foto que decía: “Apareció la espada de Bolívar. Está en Latinoamérica”.

La espada fue guardada por orden de Jaime Bateman en la casa del poeta León de Greiff, simpatizante del movimiento, y con aprobación de su hijo Boris de Greiff e incluso estuvo cerca del presidente Alfonso López Michelsen, en un homenaje realizado al poeta en su casa en 1975. Tras el fallecimiento de León de Greiff, el 11 de julio de 1976, la espada fue movida a la casa donde vivían Bateman, Esmeralda Vargas y sus hijas.

Luego de la captura de Fayad en octubre de 1979 (tras el Robo de armas del Cantón Norte), la espada fue trasladada a la casa de Valentín Sáez y Elvira Ortiz, contadores amigos de Bateman. Estuvo en el baúl de un carro y enterrada en una finca en Albán (Cundinamarca), en 1980 la espada volvió a Bogotá (mismo año en que el M-19 realizó la Toma de la embajada de la República Dominicana) y fue entregada a un funcionario de la embajada de Cuba en Colombia conocido como Gari. Desde entonces estuvo en la oficina de Manuel Piñeiro conocido como comandante Barba Roja, jefe del Departamento de América del Partido Comunista.

La espada fue transportada a Panamá por solicitud de Álvaro Fayad, donde estuvo en la embajada de Cuba en Panamá, durante la Toma del Palacio de Justicia por el M-19 en 1985. Álvaro Fayad fue asesinado el 13 de marzo de 1986, y la espada estuvo en Panamá hasta 1989, cuando por orden de Piñeiro retorno a Cuba, tras la invasión estadounidense a Panamá.

Por solicitud del M-19, y luego de su desmovilización en 1990, la espada fue devuelta a Colombia, custodiada desde Cuba por Arjaid Artunduaga,[12]​ y entregada por medio del presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, al presidente de la Alianza Democrática M-19 y presidente de la Asamblea Constituyente Antonio Navarro Wolf, y tuvo como testigo a Gabriel García Márquez.[4]

La espada estuvo cerca de ser encontrada en un allanamiento del Ejército Nacional de Colombia, mientras se encontraba dentro de un bloque de cemento, y estuvo a punto de perderse durante la invasión estadounidense a Panamá en 1989.[13][14]​ La espada fue devuelta por Antonio Navarro Wolff, el 31 de enero de 1991, en una ceremonia en la Quinta de Bolívar en Bogotá, junto a los hijos de Jaime Bateman CayónÁlvaro FayadCarlos Pizarro, Elmer Marín, Otty Patiño y Rubén Carvajalino, entre otros.[15]​ Luego, el propio Navarro fue uno de los copresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la Constitución de Colombia de 1991.

Después de recibida, el gobierno colombiano guardaría la espada en un depósito del Banco de la República, donde permaneció varios años. En el encuentro protocolario de empalme presidencial entre Iván Duque y Gustavo Petro ocurrido el día 23 de junio de 2022, Iván Duque le hace la presentación de la urna de la espada de Bolívar custodiada en la Casa de Nariño. El 7 de agosto de 2022, en la posesión presidencial de Gustavo Petro, aparecería la espada, cómo su primera orden presidencial.[16]

Orden de los Guardianes de la espada

En 1986 se creó la "orden de los guardianes de la espada", por el M-19, los 12 elegidos tenían en común, "una historia de lucha contra el imperialismo por la democracia y la soberanía nacional" y a cada uno se le entregaba una espada pequeña de oro y un pergamino que todos a excepción de Galeano y Benedetti pudieron recibir, en el caso de Torrijos la recibieron sus herederos. Todos aceptaron, pero ocho de ellos hicieron una exigencia expresa: mantener en reserva su identidad, a menos que autoricen divulgarla. Los elegidos que se han conocido eran:[13][14]

Fidel CastroOmar Torrijos HerreraLas madres de Plaza de Mayo de Argentina.

José Figueres Ferrer,  Monseñor Sergio Méndez ArceoEduardo GaleanoMario Benedetti

Las FARC-EP en 2010 anunciaron el robo de una supuesta espada de Bolívar en Santa Marta.[17]​ En 2018 fue robada parte de la espada de la Estatua del libertador en la Plaza de Bolívar de Bogotá.[18][19]

Según testimonio presencial de John Jairo Velásquez, alias "Popeye", jefe de sicarios del Cartel de Medellín, supuestamente la espada fue entregada por el M-19 a Pablo Escobar, quien la regalo a su hijo. En 2022, la senadora Paloma Valencia público una foto del hijo de Escobar con una espada.[20]​ Al parecer dicha espada sería falsa o confundida con una katana.[21][22][23]

En el rellano de la entrada de la Casa de Nariño, sede del Gobierno de Colombia, una vitrina y dos guardias custodian uno de los bienes más preciados del país: la espada del libertador Simón Bolívar, robada hace 50 años por la guerrilla del M-19 en uno de los capítulos más mediáticos de la historia nacional.17 ene 2024

¿Qué es la espada de Bolívar y cuál es su historia?

El arma ha cruzado un largo camino desde que fuera utilizada en las luchas por la independencia de los países latinoamericanos, pasando por un robo histórico, hasta el acto de investidura de Gustavo Petro. La espada de Simón Bolívar ha estado en el centro de todas las miradas en los últimos días. Desde que Gustavo Petro solicitase que estuviera presente en su acto de investidura, a pesar de la negativa de su predecesor en el cargo, Iván Duque, hasta el momento en el que Felipe VI, decidió permanecer sentado a su paso en la ceremonia que dio el pistoletazo de salida al Gobierno que liderará Petro en Colombia. La corona Española reconocía que esa espada perteneció al hombre que les arrebato estas tierras de su monarquía

Si bien la espada no es  un elemento oficial como una bandera o un himno, tiene una gran carga simbólica para el pueblo colombiano, y ha vivido una larga historia hasta que pasó por delante de la silla de Felipe VI. La espada de Bolívar es un símbolo en general para los colombianos; sin embargo, su importancia volvió a ser resaltada luego de que Petro ordenará su traslado hasta la tarima durante su posesión, lo que representó la llegada al poder de un exintegrante del grupo guerrillero que un día robó este artefacto. Las dos espadas de Bolívar: colombiana y venezolana. Según el mandatario venezolano, es la espada original que usó el Libertador y está incrustada de diamantes, a diferencia de la que se conserva en el Palacio de Nariño.

Las espadas de Bolívar eran al menos diez. Según los registros históricos de entidades como la Casa Quinta Museo de Bolívar, estas eran las armas del Libertador, entre originales y réplicas. La espada de Bolívar (se supone que esta es la original) durante la ceremonia de investidura del presidente de Colombia, Gustavo Petro. Las que se exhiben tanto en la Quinta de Bolívar en Bogotá, como en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, son réplicas del original cuyo molde en silicona fue destruido.

Un robo, una sociedad secreta y el ataúd de Hugo Chávez: así se forjó la leyenda de la espada de Bolívar

Hablar de la espada de Bolívar es como hablar de Excalibur, la archiconocida hoja del rey Arturo. La primera se identifica con la soberanía legítima de Gran Bretaña. La segunda, con la independencia Sur Americana. Objetos que trascienden a su estado físico para convertirse en símbolos legendarios y de culto en los que hoja, empuñadura y vaina pierden su valor material para convertirse en una idea que terceras personas forjan mucho tiempo después del temple del acero y de que su filo derrame la última gota de sangre enemiga.

Para empezar, hablar de la espada de Bolívar (en singular) es un error. Durante sus dos décadas de campañas militares, existen registros de que el Libertador empleó cerca de una decena de hojas: la que portaba junto a una pistola en 1812 cuando fue capturado por los españoles, la Espada del Perú (que recibió en Lima y ahora es patrimonio de Venezuela), su sable de caballería de fabricación francesa o las tres espadas que regaló a Arboleda, Urdaneta y Páez. Esto sin contar su hoja florentina (con dimensiones de una daga) y la conocida como espada de combate, presente en la ceremonia presidencial de Gustavo Petro y ante la que Felipe VI no se levantó durante su entrada en escena despertando la polémica.

Fue precisamente el grupo guerrillero M-19 - el que mediante el robo (y desaparición entre 1974 y 1991) de esta hoja dio el primer paso para transmutar el acero en leyenda.

"Su espada rompe las telarañas del museo y se lanza a los combates del presente. Pasa a las manos del pueblo en armas. Y apunta ahora contra los explotadores del pueblo", rezaba un comunicado del grupo.

Entonces, la espada comienza un vaivén internacional. Uno de sus primeros paraderos fue la casa del poeta León de Grieff. Un domicilio que tras su muerte se convertiría en un prostíbulo. De ahí a domicilios de guerrilleros hasta que a principios de los 80 acabó en la embajada de Cuba en Colombia, para viajar a Panamá y la Habana, desde donde sería devuelta en 1991.

Un periplo durante el que la espada -ya convertida en mito- protagoniza otras historias apócrifas, aunque no incompatibles que contribuyen a agrandar su leyenda. La primera, señala que estuvo un tiempo en manos del narcotraficante Pablo Escobar, como han asegurado su hijo y su sicario, Popeye. Circula incluso una foto por Internet en la que supuestamente el vástago del narco empuñaría el acero del Libertador. Sin embargo, la instantánea del sable y el muchacho no se corresponde con ninguno de los diseños conocidos.

La otra versión señala que el M-19 creó una sociedad secreta llamada La Orden de los Guardianes de la Espada para mantenerla a salvo. Un grupo al que supuestamente pertenecieron Fidel Castro, Eduardo Galeano y Mario Benedetti.

Hasta entonces, las espadas de Bolívar habían sido consideradas como simple parte del patrimonio cultural y no siempre conservadas a buen recaudo. Por ejemplo, la espada sustraída no fue inventariada como objeto de museo hasta 80 años después de la muerte de su dueño.

Otro ejemplo de la escasa relevancia de este acero hasta su robo es la célebre pintura de Ivan Belski de 1961, Firma del Decreto de Guerra a Muerte -que inmortaliza la proclama de "Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América"- en la que Bolívar es de los pocos personajes que no carga su acero y la espada (envainada y en una silla)

Hablar de la Espada de Bolívar, también conocida como la “Espada del Perú” es hablar de la más importante alhaja que se conserva de El Libertador. Los diferentes detalles que convergen alrededor de la Joya como “La vaina es toda de oro macizo de 18 kilates, con una de sus caras cinceladas y en la cual sobresalen elegantes y variados dibujos. En la parte superior de ésta, en los bordes de la entrada de la hoja, está la siguiente inscripción: “C. Freire---Comisionado---Año 1825”.


Así lo describe el historiador Manuel Barroso Alfaro en su obra La Espada de Bolívar, que muy acertadamente sacó el Ministerio de la Secretaria de la Presidencia como complemento del obsequio especial que los Presidente de Venezuela hace entrega de la réplica de la Espada y, de una manera discrecional a Reyes, Jefes de Estado Extranjeros y Primeros Ministros que visiten el país, así como también a Oficiales de las Fuerzas Armadas Nacionales que ascienden a Generales y Vicealmirantes de la República.


Las distintas ceremonias y la experiencia a través de estos largos años del diario vivir del Ceremonial y Protocolo he observado como los Mandatarios venezolanos hacen entrega de una de la Espadas más bellas y ricas del Mundo el cual, le fue obsequiada a El Libertador por la Ilustre Municipalidad de la ciudad de Lima en 1825 “En señal de agradecimiento”, tras el triunfo de las armas patriotas en Junín y Ayacucho, justo el 9 de diciembre de 1824.


El original de esta Espada se conserva en una de las bóvedas del Banco Central de Venezuela y está considerada como la más bella que se conserva de Bolívar. Barroso Alfaro, con su pluma fácil de entender señala como el Intendente de Lima Don Cayetano Freire, gira las instrucciones para que el Orfebre Chungapoma, elaborara los diseños respectivos sin escatimar esfuerzo alguno en cuanto a la pedrería se refiere. “Eso si, todo debería ser peruano, representando así el alma misma del Perú”.

Vale señalar, que para la confección de tan importante Joya se utilizó el siguiente tesoro: 1367 brillantes, 8 rubíes, 7 esmeraldas. Cinco marcos, cinco onzas y ocho adarmes de oro y una hoja de acero “Al estilo de Damasco” las cuales se caracterizaban por su decorado con incrustaciones de hilo y plata, que le brindan un brillo especial y a su vez la hacen excepcionalmente livianas, flexibles, fuertes y resistentes. Finalmente, el orfebre Chungapoma sometió a la aprobación un diseño barroco en retorcidas filigranas de cuerpo serpentino adornados en brillantes, que otorgaban a las espadas un lujo esplendoroso sin perder la utilidad del arma como bien lo señala el “Diccionario de Símbolos de J. E. Cirlot.”


Por otra parte, es importante acotar que cuando se tiene prevista la visita oficial de un mandatario extranjero, es natural que se incluya en el programa el intercambio de condecoraciones, entendiéndose por la más alta. No obstante, hay normas, usos y costumbres que hay que cumplir en cuanto a distinciones se refiere. En el caso de la Espada de El Libertador, de tanta belleza y riqueza y que por algo figura entre las primeras del mundo, se guarda en la ciudad el año de 1926 cuna del Héroe y Padre de la Patria Simón Bolívar.


Finalmente, el investigador histórico señala “Creemos que, al escribir la Historia de esta Espada gloriosa, no sólo damos a conocer todos los valores que intrínsecamente posee, sino que, a través de ella, puede estudiarse y entenderse uno de los períodos más importante de la América Latina” Es así como hacemos ésta referencias sobre la Espada de Bolívar en el servicio protocolar. Así sea.
La espada de Bolívar: Es un símbolo anticolonial y de hermandad para los Pueblos latinoamericanos, así la veo y así la siento, La espada de Bolívar es una concepción Filosófica de Libertad, Independencia y unión de sus pueblos bajo un legado de justicia social. (Gesgal2025)

 

Esta es una reflexión investigativa de aquella pregunta que me hiciera mi buen amigo Omar Idler.

 

 

 


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